¿Qué diferencia existe entre la tutela y la curatela?

¿Qué diferencia existe entre la tutela y la curatela?

Nos enseña la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, en sentencia de 11 de octubre de 2017 que cita a su vez la sentencia del mismo Tribunal de 1 de julio de 2014 que “la curatela de los incapacitados se concibe en términos más flexibles, desde el momento en que el artículo289 del Código Civil declara que tendrá por objeto la asistencia del curador para aquellos actos que expresamente imponga la sentencia que la haya establecido. Está pensando en incapacitaciones parciales, en las que la sentencia gradúa el alcance de la incapacidad, y consecuentemente determina la competencia del órgano tutelar.”

Añade la Sala que “sólo en el caso en que la sentencia de incapacitación no hubiese especificado los actos en que deba ser necesaria la intervención del curador se entenderá que ésta se extiende a los mismos actos en que los tutores necesitan, según el Código, autorización judicial (artículo 290 del Código Civil), enumerados en el artículo 272 del Código Civil. En el Código Civil no se circunscribe expresamente la curatela a la asistencia en la esfera patrimonial, por lo que al amparo de lo previsto en el artículo 289 del Código Civil, podría atribuirse al curador funciones asistenciales en la esfera personal, como pudiera ser la supervisión del sometimiento del incapaz a un tratamiento médico, muy adecuado cuando carece de conciencia de enfermedad (…).”

Para el alto Tribunal “en puridad, para distinguir cuándo procede una institución tutelar u otra, hay que atender a si la sentencia de incapacitación atribuye al guardador legal la representación total o parcial del incapacitado, pues es ésta la característica diferencial entre la tutela y la curatela. En el primer caso, aunque la representación tan sólo sea patrimonial, debe constituirse la tutela, aunque sus funciones serán las que se correspondan con la extensión de la incapacidad; mientras que en el segundo caso en que no se atribuye representación, procede constituir la curatela, con independencia de si las funciones asistenciales pertenecen a la esfera patrimonial o personal del incapacitado. De este modo, de acuerdo con la modificación de capacidad declarada, le corresponderá al curador, además de desarrollar las funciones que ya tenía encomendadas respecto del complemento de capacidad en el ámbito patrimonial, con la actualización de la suma de la que puede disponerse sin autorización, las facultades asistenciales relativas a la atención médica que hemos tratado de ilustrar en el apartado 4 con cierta flexibilidad.”

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