¿Qué ocurre si un acusado pacta con la acusación pública una conformidad previo reconocimiento de hechos pero en su interrogatorio niega los hechos? ¿Qué debe hacer la Fiscalía?

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo examina esta cuestión y sentencia número 930/2023 de 18 de diciembre de 2023 declara lo siguiente: “Al inicio del juicio oral se produjo una incidencia, que, por más que esté autorizada por una práctica más o menos extendida, no se ajusta escrupulosamente a la legalidad: una conformidad parcial. El legislador solo otorga eficacia a la conformidad prestada por todas las partes pasivas, con la única excepción de las personas jurídicas acusadas que consienten un tratamiento separado a estos efectos. Varios de los acusados llegaron a un acuerdo con el Fiscal: su reconocimiento de los hechos y aceptación de la pena se traduciría en una singular causa de atenuación (también de dudosa legalidad: confesión tardía) a la que se conferiría una eficacia privilegiada. El Ministerio Público se comprometió a efectuar una modificación de conclusiones según lo convenido. Como algunos acusados no estaban conformes, el juicio prosiguió para todos, en decisión acorde a la legalidad.”

Explica la Sala que “Las defensas de los conformes se aquietaron a la calificación del Fiscal asumiéndola junto con la pena, tras confesar sus respectivos representados los hechos. El ahora recurrente, al parecer, se posicionó junto a quienes aceptaron ese pacto con la acusación pública. De hecho, al ser requerido en los preliminares del juicio en la forma establecida por la Ley por parte de la Presidencia, indicó que reconocía los hechos atribuidos. Pero, llegado el momento de su interrogatorio, lejos de responder de forma congruente con ese compromiso y asentimiento inicial, rechazó su responsabilidad negando conocer que la tarea que le pidieron efectuar -desplazamiento- tuviese nada que ver con el tráfico desustancias estupefacientes. Actuó sin dolo, sostuvo.”

Ante esta situación el alto Tribunal razona que ante esta circunstancia “con toda lógica, el Fiscal no modificó sus conclusiones en la forma que hizo para los otros acusados que sí se conformaron y asumieron sus responsabilidades. ¿Cómo iba a apreciar una atenuante de confesión a quien había negado su culpabilidad y cuya defensa reclamaba la absolución? Y recayó una sentencia de condena, no en los términos que, según alega, había pactado con el Fiscal; condena más grave, por tanto, que la recaída frente a los coacusados que sí reconocieron los hechos y que se ajustaba a la modificación del Fiscal.”

Señala la Sala que el recurrente en casación “ahora aduce que se trató de un malentendido derivado del natural nerviosismo y reclama la vigencia de ese pacto; un pacto que carece de eficacia legal alguna y que, además, él incumplió primeramente. No podemos apreciar una atenuante de confesión a la vista de la secuencia de los hechos. Ni el tribunal de instancia, ni el de casación pueden ajustar su actuación a un acuerdo entre acusaciones y defensa que no ha cristalizado de forma oficial, entre otras cosas porque la conducta del acusado no se atuvo a lo que exigía su compromiso. Han de resolver de acuerdo con la legalidad. Con asistencia profesional letrada como tenía, no es aceptable que creyese, apartándose de la actitud procesal de los otros coacusados conformes, que bastaba con un reconocimiento luego retractado para obtener una atenuante de confesión cualificada en el caso de no alcanzar la absolución que solicitó expresamente reivindicando su inocencia.”

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